Alejandro Jodorowsky: “Tocopilla es para mí, un lugar sagrado”

Víctor Toloza Jiménez vtoloza@mercurioantofagasta.cl

“Con mi película La Danza de la Realidad, que se está viendo en todo el planeta, todo el mundo conocerá Tocopilla, es más, este año Tocopilla será la ciudad más conocida de Chile”, dijo el artista que a los nueve años dejó el puerto con rumbo a Santiago y luego a Francia, donde hoy reside.

Alejandro Jodorowsky Prullansky(UPI).
$ Alejandro Jodorowsky Prullansky tomó la frase de Jean Cocteau, “un pájaro canta mejor en su árbol genealógico”, para titular uno de sus más interesantes libros. Más allá del entretenido relato, el hijo de judíos ucranianos recorrió su historia desde sus bisabuelos hasta sus padres, cruzando verdades y mitificando otras.

La vida de Jodorowsky –Levi, por propia confesión- es tan mágica como sus creaciones. Se ha dicho hasta el hartazgo, pero no está de más repetirlo. Trabajó con genios de la talla de Marcel Marceau, o Moebius, Andre Breton o el japonés Ejo Takata y algunos más estrafalarios como el músico Marilyn Manson.

Y todo partió en Tocopilla, ciudad a la que su familia arribó desde Iquique, antes de Buenos Aires y mucho antes desde distintos puntos de un Viejo Continente repleto de pogromos.
Jodorowsky cruzó líneas, escapó de Chile, llegó a Francia, a México y regresó a París. desembarcó en la literatura, títeres, cine, poesía, la pintura y la enigmática psicomagia.
Por eso y por tantos detalles, sorprende el regreso y pasión de Jodorowsky con la ciudad que lo vio nacer. Ciertamente parte de su árbol genealógico estaba inconcluso cuando su padre se lo llevó a Santiago, alejándolo casi para siempre de la playa, los cerros y los tocopillanos. Después de 75 años, el pájaro volvió a cantar en su nido.
indignación y esperanza.

Hoy concedió una entrevista a El Mercurio de Antofagasta

- En vídeo “Mensaje para Tocopilla” la primera impresión es que hay dolor e indignación en su mensaje. También hay esperanza, pero sobresale el dolor y eso conmueve. ¿Cómo llega a este estado?

- Sí, hay dolor e indignación, y también el deseo de una esperanza. El dolor está ahí. La esperanza habla de un futuro difícil. Tocopilla es para mí, un lugar sagrado. Viví ahí hasta los nueve años. Mi padre, un día, bruscamente me dijo: ‘mañana nos vamos a la capital’. Me sentí como un espejo al que partieran en mil pedazos. De un día para otro me convertí en un animalito sin territorio. Mis raíces eran esos altos montes, ese océano límpido, esas casas tan bonitas y humildes. Crecí, recorrí el mundo, siendo libre, pero en el inconsciente conservando a Tocopilla como una raíz preciosa. Regresar a mi pueblo 75 años después fue una experiencia que abrió las puertas a la expresión de mi dolor infantil, mi pérdida brutal de territorio. Me di cuenta de que Tocopilla era una parte de mí mismo. Comprendí que sus problemas me duelen en el alma.

- Los problemas de Tocopilla se arrastran por años. ¿Qué notó usted en su regreso? ¿Qué cosas ya no están y qué cosas nuevas le llamaron la atención?

- Al regresar, exactamente a la calle 21 de mayo, frente a la plaza, donde la tienda de mi padre estaba al lado del cuartel de bomberos, me di cuenta que nada había cambiado. Todo estaba exactamente igual. Vi un poco de crecimiento urbano hacia el norte de la ciudad, y un edificio nuevo, la Municipalidad. Nada más. Por casi un siglo Tocopilla no se había desarrollado. Para mí fue como reencontrar el paraíso perdido. Y en mi entusiasmo por filmar “La Danza de la Realidad”, donde todo me parecía ideal, no vi realmente los problemas. Pero de pronto, viendo los últimos acontecimientos, a pesar de haber logrado un éxito grande en el Festival de Cannes, comencé a desesperarme por encontrar que las playas maravillosas de mi infancia estaban cubiertas de un magma negro; que las casas, muchas de ellas vacías, se sostenían con dificultad en pie. No había hoteles confortables donde ubicar a mis actores y técnicos, no existía un solo cine, ni un teatro, ni una biblioteca decente, ni siquiera una librería. En la pensión donde alojaba, la sonriente persona que me servía el desayuno me dijo: “todos queremos tanto a Tocopilla, aun sabiendo que vamos a morir de cáncer”. El mar está contaminado, el aire está contaminado, no hay zonas verdes, no hay médicos especializados en cáncer, no hay trabajo. Cuando le pregunté a algunos tocopillanos en qué trabajaban, me dijeron que los hombres salían a las minas a ganar dinero, y que las mujeres iban a otras ciudades para hacer limpieza. Luego regresaban al hogar. Mi esposa tuvo una grave infección intestinal, también se enfermaron algunos de mis técnicos.

- Habla de manera muy dura en contra de “dos fábricas que contaminan”. ¿Es aquello, en su juicio, lo más grave?

- La vida es lo más importante para un ser humano. Esas dos fábricas están asesinando a largo plazo a los tocopillanos. Dan como disculpa que proporcionan trabajo. Eso es cierto. Dan trabajo, pero matan. Y si no matan a todos, destruyen el ambiente, lo contaminan, atacan a la flora y la fauna, se dicen patriotas pero destruyen el territorio común. Las minas han envenenado al norte de Chile por carecer de humanidad, por pensar sólo en ganar dinero. Se puede desarrollar una industria con inteligencia y respeto por el ser humano y su ambiente: tienen que invertir parte de los millones de millones ganados para mover esas fábricas a un sitio donde no dañen a los ciudadanos. Deben colaborar para que el norte pueda tener bosques y jardines y una fauna sana.

- La situación que sufre la gente es una realidad que, con matices, se repite en muchas ciudades chilenas. ¿Cómo aprecia, entonces, lo que está sucediendo en Chile?

- Quienes ganan dinero piensan, creen, que el dinero es el fruto de explotar la tierra y al ser humano. En el norte de Chile se escarba el terreno, se le exprime, se usufructúa de él, pero no se siembra nada. Junto con obtener dólares el país obtiene más y más desiertos, peor y peor salud, sufrimientos psicológicos, ansiedad, feroz crecimiento urbano donde se pasean ciudadanos sin saber a dónde van, ni por qué viven. Destrozar la tierra con las minas, talar bosques, infectar el medioambiente, despreciar a quien trabaja por ganarse el pan diario, vivir especulando, mintiendo… vaya vida.

- En un plano más general, ¿qué mirada recomendaría cambiar o modificar para vivir mejor?

- Poner límites al centralismo, tomar ejemplo de Tocopilla y crear ciudades de no más de 30.000 habitantes. Modificar las escuelas, trabajar por el desarrollo de la conciencia del ser humano, cambiar el sistema económico, sanear la política creando escuelas morales para quienes desean ser políticos, liberar al gobierno de la influencia de mafias, sectas religiosas, industrias inhumanas, etc... Sé que planteo utopías, pero eso es la esperanza. Confío en una ‘re-evolución poética’, confío en que volvamos a recuperar la belleza, saber que el egoísmo nada engendra y que solo la unión es fecunda.

- ¿Qué le aconseja al alcalde de Tocopilla, Fernando San Román?

- Le aconsejo al bien intencionado alcalde de Tocopilla que labore para crear nuevos oficios, nuevas industrias, que no dependan de multinacionales. Crear intereses turísticos, poblar los cerros con árboles, que el Cerro Don Pancho esté cubierto por un bosque. Convertir los techos de las casas en jardines, abrir un cine, un teatro, una buena biblioteca, crear festivales folclóricos, impulsar la creación artística, proponer un museo, exploraciones submarinas, cultivo de mariscos, una gran fábrica de chocolates, una universidad, conciertos musicales, buenos hoteles para recibir a los turistas, competencias náuticas, estudios de cine, un departamento que estimule los inventos, coros musicales, festivales de poesía, carnavales, crear un dinero propio que sirva para intercambio ciudadano... los pesos convertidos en ‘tocos’.
fuerza tocopilla

Esta semana, el creador salió en defensa del puerto, por medio de un vídeo. “Fuerza Tocopilla”, fue lo que más repitió, aunque también agregaba que “lo que ustedes piden es justo, pero es poco”.

“Si yo tengo un dedo enfermo, me preocupo de sanarlo. Cómo es posible que un idiota haga encarcelar al alcalde de Tocopilla porque defiende lo que justamente los ciudadanos piden. Basta ya, pidan que esas dos fábricas se trasladen lejos de donde habitan maravillosos ciudadanos, esto es intolerable”, acusó.

-Sobresale el mensaje: “Fuerza Tocopilla”, llamando al conjunto, ¿pero por qué usa el concepto “fuerza”?

- Fuerza significa unión. Si todos los tocopillanos se unen, podrán convertir la ciudad en un delicioso jardín, para lo cual se deberá evitar a políticos enfermos de ego, enfermos de tener poder, enfermos de ‘malhonestidad’.

- ¿Por qué cree usted que los nacidos en Tocopilla tienen tanto apego a su tierra?

-Me emocionó enormemente el entusiasmo con que los tocopillanos colaboraron en la filmación. Ellos aman su ciudad. Tocopilla tiene un atractivo mágico, existe porque, sola y a pesar de todo, quiere existir. Es por esto que el 31 de agosto presentaremos el estreno mundial del filme no en una gran capital, sino en el mágico y modesto y bello y digno de todo amor Tocopilla.

- Su filme, “La danza de la realidad”, está llevando Tocopilla a rincones inimaginables. ¿Qué otros objetivos anhela conseguir para Tocopilla con la película?

- Creo sinceramente que “La Danza de la Realidad” atraerá muchos turistas. No es vanidad de mi parte, es un hecho que hemos sido invitados a los más grandes festivales cinematográficos del mundo. Tocopilla será conocido en muchos países.

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