Ex jinete de rodeo conserva la práctica ancestral de componer los huesos en Rahue

Se trata de Fulberto Escobar quien pone las vértebras y tendones en su lugar. Un oficio casi extinto que se mantiene por la fe que colocan las personas en su habilidad de tirar una parte del cuerpo con la fuerza y el momento preciso.

Fulberto Escobar durante una sesión.(V.Salgado)
$ No hay grandes letreros, ni indicaciones, sólo un papel que se asoma tímidamente por la ventana y señala que Fulberto Escobar arregla columnas, esguinces y zafaduras. Todo se resume en un concepto que está ubicado en la parte superior del papel, Fulberto, de 90 años, es un “componedor de huesos”.

Una práctica casi extinta que aprendió cuando tenía 15 años. Consiste en ir pasando sus manos por distintas zonas del cuerpo afectadas por una dolencia -piernas, hombros brazos, tobillo- y reconocer si el orden de tendones, huesos y músculos están donde deben estar. Si no es así, él se encarga.

Con un masaje y tirón en el punto exacto, todo vuelve a su lugar. Así lo afirma Fulberto, que sin arrogarse la capacidad de un médico, dice que lo suyo es un “don”. Es por eso que no se promociona, sus pacientes llegan por el boca a boca. Es gente que cree en lo que hace, no exige garantías, ni un título médico, sino resultados.

Fulberto nació en 1923, en un sector de Villa Alegre (Talca), su pasión siempre fueron los caballos, lo que él define como chilenidad y la vida de campo. Y fue en ese ambiente que el hombre descubrió su “don”. Tenía 15 años de edad, cuando acompañó a uno de sus doce hermanos a cabalgar. La salida se interrumpió abruptamente.

“Mi hermano se cayó del caballo, en mi desesperación se me ocurrió darle un masaje. El dolor desapareció y desde ese día me fui convirtiendo en un componedor de huesos”, afirma Escobar, recalcando que después de ese episodio fue intentando quitar una y otra vez este tipo de dolencias y tuvo éxito.

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