Asesoras del hogar contaron la discriminación que viven a diario

Islevy Rodríguez

Algunas revelaron a SoyChile que las obligan a llevar su propio papel confort en los diversos lugares donde trabajan, que les revisan los bolsos al terminar su jornada, y que hasta han usado sus utensilios para revolver la comida del perro. "Una sabe a qué hora se levanta, pero no a la que se va a acostar”, cuenta la dirigente de las nanas.

$ Como un trato “ingrato, solitario y lleno de restricciones” califica Ana María (56) su labor, ella es asesora del hogar puertas adentro y trabaja en la comuna de Peñalolén. Para ella la discriminación está presente en el trato diario que recibe: “A uno siempre la miran en menos (...) te dicen que uno es parte de la familia, pero no, eso nunca es así ¿cómo una va a ser de la familia si ni siquiera puedes comer de la misma comida de los patrones? Ni un yogurt, porque todo está marcado, tampoco nos podemos sentar a la mesa y tenemos que comer solas en la cocina”.

Lo que vive Ana María no es aislado, dice que es parte de las discriminaciones habituales y menos visibles que las de los cuestionados reglamentos y disposiciones de los condominios de Chicureo. Sin embargo, para las asesoras del hogar es pan de cada día y se da dentro de las comunas de todo Chile.

Algunos de los tratos denigrantes que algunas nanas revelaron a SoyChile son que los patrones les revisan el bolso al terminar la jornada para "ver lo que lleva", pedir que "traiga su propia colación" o "que use el delantal todo el día".

Todos estos hechos han evidenciado la desprotegida realidad de las trabajadoras de casas particulares en el país. Sin ir más lejos, Ana María cuenta que la nana de la casa “sí que lo pasa mal. Imagínese que el otro día su patrón le pidió la cuchara con la que ella estaba comiendo para revolver el alimento del perro y después se la paso para que ella siguiera comiendo, y ¿cómo ella iba a querer hacer eso?, si nosotras también somos personas”·

La mayoría de las asesoras del hogar trabaja sin contrato, lo que las deja en una situación vulnerable, ya que su única seguridad laboral es la palabra de su empleador. Esta es la situación de Marcela Segovia, quien tras seis años de trabajo fue despedida de un día para otro. Si antes no le pagaban las imposiciones, ahora menos le cancelarán los años de servicio. “Búscate un trabajo, y yo te pago el mes”, fue lo único que dijo su empleadora. Marcela tiene tres hijas y dice haber aceptado el trabajo y sus condiciones laborales, sólo por necesidad.

Respecto a ello, Ruth Olate, presidenta del Sindicato de Trabajadoras de Casas Particulares (Sintracap) cuenta que las asesoras del hogar están expuestas continuamente a tratos humillantes y vejatorios que afectan la percepción que ellas tienen sobre sí mismas. Dice que son denigradas como personas: “Me llamó tanto la atención escuchar a un caballero en la prensa que cuando le preguntaban por lo de Chicureo decía: ‘se nos olvidó que son seres humanos’”.

Añade que "los domingos llegan chiquillas con tanta rabia y angustia por todo lo que pasan. Imagínese que en algunas casas hay prohibición de comida, muchas veces las dueñas de la casa les dicen a las chiquillas que deben mantener su propia comida, su pan congelado para la semana, su papel confort para no ocupar el de los dueños de casa”. Todo ello sin considerar que los horarios casi no existen para ellas.

“Una asesora del hogar tiene largas horas de trabajo, uno sabe la hora que se levanta y nunca sabe la hora en que se va a acostar”, cuenta la dirigente.

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