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    Intentos de suicidio en los centros del Sename aumentaron en un 91%

    El servicio reconoce menos casos de los que fueron informados por las comisiones fiscalizadoras. Entre julio y diciembre de 2014 hubieron 22 intentos de suicidio, un año después, detectaron 42 casos.

    Una fiscalización de la Comisión Interinstitucional de Supervición de Centros (CISC) a los lugares administrados por el Servicio Nacional de Menores (Sename) arrojó que los intentos de suicidio de jóvenes internados aumentó en un 90.9% al compararlos con los segundos semestres de los años 2014 y 2015.

    Como se señala en El Mercurio, entre julio y diciembre de 2014 se declaron 22 intentos de suicidio, un año después que comenzaron las visitas de las comisiones a los centros, detectaron 42 casos. Ese número tampoco contempla lesiones autoinferidas, simulaciones, descompensaciones o actos de presión de jóvenes internos para revertir decisiones discliplinarias.

    Las fiscalizaciones integradas por el Ministerio Público, la Defensoria Penal Pública, ONG, Unicef y en el caso de regiones, acompañados por académicos de universidades, iniciaron en 2007. Pero, fue a partir de 2011 que se incorporó la pregunta sobre los intentos de suicidio y desde entonces, es primera vez que los registros aumentaron tanto.

    El Sename asume que existe un problema con los internos que debe abordarse de manera especial.

    Marcela Labraña, directora del servicio explicó que la salud mental de los jóvenes que ingresan con condena al Sename es prioritaria para esta gestión, "sabemos que con tratamiento de salud mental nos aceramos más a una real inserción social".

    Sin embargo, el Sename informó que los 15 casos mencionados por el informe del CISC (segundo semestre de 2015) corresponden a los hechos ocurridos durante todo el año. El desglose de la fiscalización informa que fueron 5 casos en el primer semestre y 15 en el segudo; pero descontando esos 15 intentos que informa el acta de CISC, sólo habrían ocurrido 31 situaciones durante 2015, aseveró el Sename. De igual manera, la cifra sigue siendo más elevada que en años anteriores.

    Labraña aseguró que los segundos semestres siempre son más complicados para los internos. "Hay fechas emocionalmente más complejas para los jóvenes, cuando deben enfrentar el hecho de que estarán privados de su libertad, lo que implica desarraigo familiar, separación de sus redes de amigos, y sintomatología asociada al síndrome de abstinencia de drogas".

    No obstante, aunque la directora reconoce la realidad, los informes de las direcciones regionales del servicio, no responden a los casos de intento de suicidio o situaciones complejas: "El intento de suicidio no se considera, porque las observaciones negativas son las que pueden ser de riesgo para los jóvenes o para el funcionamiento de los centros", comentó Labraña.

    El ex director del Sename, Francisco Estrada, señaló en tanto que son los problemas de salud mental los que exceden el uso de drogas y alcohol. "Una vez que salen en libertad, el Estado carece de una política de salud mental infanto - adolescente. Para eso no es el Sename el que debe contar con especialistas de salud mental. Es una tarea legal y política del Ministerio de Salud. Ni el mejor Sename podría abordar casos de esquizofrenia, brotes sicóticos, entre otros", declaró.

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