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Los bellos paisajes del desierto que sorprendieron a los habitantes de Taltal

Mario Sánchez Pérez (cronicanorte@estrellanorte.cl)

Tras la lluvia que se registró el fin de semana en la zona, las precipitaciones ayudaron a el fenómeno conocido como el "desierto florido".

Son cerca de las 7.30 horas y sobre la ruta Semicostera se ven nubes extrañas, son azules, naranjas y sus tonos intermedios, los autos que vienen del frente están cubiertos de barro y agua y se ve claramente sobre el pavimento el rocío del agua. Que el clima cambió, no hay duda y Taltal (paradojalmente) vive quizá uno de los fenómenos más bellos.

De la lluvia en la pampa de Paranal, hasta los burros salvajes en la zona entre Montecristo y la misma Taltal pintada de verde. Y es que el desierto florido se instaló hace rato en esta zona, bañada por el mar más azul que se pueda obtener.

El viaje seguía y la lluvia (sí, lluvia, pesada y constante) se precipitaba sobre la ruta B-710 que por minutos parece flotar sobre un piso de vidrio, el cielo cada vez más azul prepara la zona para las nubes de la camanchaca que viene en camino desde la costa.

Así entramos a la cuesta de Paposo, que comienza saliendo de Yumbes, ese antiguo yacimiento que ya no luce la torre grande de los silos, ahí se ve el mar, más extraño que nunca, con varias trombas cayendo sobre el agua color calipso y rayos y duendes abriéndose paso por entre los cúmulos.

Truenos y relámpagos
Paposo parece lo que es, una caleta que despierta temprano a un mar bravío, aunque ese día luce extrañamente sereno. Quien pasó por acá hace algunos años no puede imaginar el verde paraje que lo rodea. Las copiapoas han dado paso a arbustos y muchas parcelas que aprovechan las aguadas.

Manadas de burros
Sin embargo, lo más extraño, son las manadas de burros salvajes que se dejan ver bajando de los cerros. Los pobladores dicen que el próximo año habrá muchos más ya que vieron a muchas hembras preñadas caminando por estos prados. Al final aparece Taltal, más verde que nunca, como si no fuera de esta región, como si fuera un poblado de la Cuarta o Tercera región. El sur, nos está ganando, y eso no puede ser malo.
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