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    Lucas Giovini nacionalizado chileno: “Ya eché raíces en La Calera”

    Claudio Morales S.

    El regreso del portero y capitán calerano fue con la ciudadanía chilena bajo el brazo.

    Lucas Raúl Giovini ya no es uno de los extranjeros de Unión La Calera, pues el golero oriundo de la localidad argentina de La Laguna en la provincia de Córdoba, completó con éxito hace un par de semanas, los trámites que había iniciado hace unos meses y ya tiene la ciudadanía chilena.

    Su permanencia desde el 2008 en el país (llegó a Unión San Felipe) y el hecho de haberse casado con una chilena; allanaron el camino para que el actual capitán del conjunto calerano sea actualmente uno más de nosotros.

    “En su momento necesitaban que hiciera los papeles para ser un chileno más, esto fue cuando estaba en Ñublense. Iniciamos el tema de los papeles en octubre del año pasado, se presentaron en la gobernación y en extranjería. Resultó más rápido de lo que pensábamos y justo se dio que ahora que estoy en La Calera y el beneficio lo puede recibir el club” señala Giovini, refiriéndose a que así se libera un cupo de extranjero.

    El arquero calerano agrega que haberse nacionalizado le permite optimizar sus opciones laborales en Chile, pues asegura que no piensa en irse. “Yo ya eché raíces en esta zona de Calera y La Cruz. Mi familia argentina está feliz porque sabe que yo estoy muy bien acá, me siento orgulloso de pertenecer a este país tan lindo, que tanto lo quiero y tanto me ha dado”, reconoce este nuevo compatriota, que en todo caso no perdió la nacionalidad argentina al adoptar la chilena.

    -¿Cuándo llegaste a Chile qué te llamó más la atención de acá, a qué te costó más acostumbrarte?

    “Me costó asimilar al tema de los viajes. Me acuerdo que en cuando estaba en San Felipe me tocó ir en bus a Osorno, así también íbamos casi siempre a Copiapó, a Concepción. Todas esas distancias para mí era complicado hacerlas en bus por mi porte y mi altura. Eso me costó un poco al principio. Después, la cultura es casi la misma, se come mucho asado también aquí, se comparte mucho, en los festivos se celebra... es muy similar a la Argentina. Por eso me sentí tan cómodo desde un comienzo aquí en Chile”.

    -¿Es similar La Laguna, de donde provienes, a ciudades de provincia en que has vivido acá, como San Felipe y La Calera, tal vez no a Chillán que es más grande?

    “No, es que San Felipe y La Calera son ciudades grandes al lado de mi pueblo, que tiene dos mil habitantes, tiene diez cuadras de largo por siete cuadras de ancho. Ahí nos conocemos todos, no hay diferencias… si hay un ‘cahuín’ como dicen acá en Chile, se enteran todos de inmediato, si es muy chiquito. Ahora, haciendo una comparación con Chillán, allá ya hay tacos, ya hay mucho movimiento, no así acá en La Calera, que mantiene un ritmo de vida más tranquilo. ¿Si me imagino viviendo en Santiago? Noo, de hecho estaba la posibilidad de ir a vivir a Viña, pero no me acostumbraría, porque me gusta la tranquilidad y los lugares de poca bulla. Obvio que si me tuviera que ir por trabajo me tendría que acostumbrar, pero si me das a elegir ahora, me quedo acá”.

    -¿Y ya hablas como chileno, o al menos entiendes cómo hablamos acá, los modismos?

    “Bueno, ya con seis años acá algo sé, igual hay algunos modismos por ahí que tienen los ‘flaites’ que encuentros chistosos y que por ahí trato de copiar porque lo dicen de manera muy graciosa; pero claro, el chileno al hablar tiene cosas que el argentino no tiene, así como el argentino tiene otras cosas que el chileno no. Al principio tenía que andar preguntando qué era ‘cuático’, que era ‘fome’, términos que en Argentina no se había me cruzado por la cabeza que existieran. Uno se va acostumbrando, pero es muy chistoso y muy social como se habla aquí en Chile. Lo que sí, cuando yo llegué, y cuando llegan otros extranjeros, se dan cuenta que los chilenos hablan muy rápido, y dicen que no entienden, o entienden la mitad; yo sí entiendo ahora, los que van llegando no, y me da risa, porque me pasó”.

    -¿Ya te podemos considerar un chileno más, o un calerano más, aunque el fútbol te pueda llevar después a otro lugar?

    “Obviamente que me siento un calerano más. También me tocó jugar la Copa Chile en San Felipe y me hicieron sentir un sanfelipeño más. Eso me agrada. Ahora, acá en La Calera yo tengo mi familia, tengo mi señora, que es de acá, nosotros estamos emprendiendo un futuro en esta zona. Si sale algo de un club en un futuro, se puede salir de nuevo. Pero si me toca quedarme acá en La Calera voy a ser el más feliz del mundo porque este es mi lugar, esta es mi casa. Pero estamos manejando eso con cautela, porque a veces uno se proyecta mucho tiempo en una parte pero después de un año eso cambia y se tiene que tirar todo eso abajo, y otra vez acostumbrarse a otra cultura”.

    Ya tuvo Lucas Giovini un lapso viviendo fuera de esta zona que tanto le gusta, en Chillán, donde la adaptación fue difícil al comienzo, por la exigencia de los hinchas de Ñublense y los rigores del clima. Al menos por esta temporada, el capitán calerano está de vuelta. Y como un chileno más. Y con junto a los hinchas que le mandaban saludos por Facebook cuando estaba lejos.
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