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Muerte de joven madre que denunció abuso sexual previamente remece a La Ligua

Mirian Mondaca Herrera / La Estrella Quillota-Petorca

Susan Villagrán Pérez, de 28 años, murió sumida en una profunda depresión. Hace algunos meses tomó la decisión de visibilizar los ataques que habría sufrido en su infancia por parte de un pariente.

La tarde de este lunes fue agitada en la parte alta de La Ligua. Allí, una de las viviendas del lugar era funada por un grupo de personas que horas antes se habían reunido en la conocida rotonda de la ciudad en recuerdo de la joven de 28 años, Susan Villagrán Pérez.

“Violador”, “pedófilo” y “justicia para Susan”, fueron algunas de las expresiones que escribieron en el frontis del domicilio de un hombre de 38 años, primo de la joven, que es acusado de violación en su contra. Los manifestantes señalan que producto de los profundos problemas sicológicos y siquiátricos que aquello le ocasionó, la joven acabó con su vida el 4 de septiembre.

Según pudo constatar La Estrella, las funas también se han replicado a través de redes sociales. Producto de estas, el hombre interpuso una denuncia en la Brigada de Investigación Criminal (BICRIM) de la PDI en La Ligua. No obstante, este episodio que culminó con el ataque a su vivienda tiene un correlato que se remonta a casi dos décadas atrás, en la Región Metropolitana.

Denuncia por violación

De acuerdo a indagaciones hechas por La Estrella, en julio de 2019 Susan Villagrán Pérez interpuso una denuncia ante la PDI en contra de su primo en su entonces comuna de residencia, Conchalí, por el delito de violación y abuso sexual. De acuerdo a lo informado desde la Fiscalía Regional Metropolitana Centro Norte, la acción fue recibida, pero debido a que los hechos denunciados habrían transcurrido entre los años 1999 y 2000, señalaron no tener posibilidad de competencia frente a la investigación de ese tipo de ilícitos.

“Al haber ocurrido antes del año 2005 no podemos investigar. Nosotros investigamos a partir de junio del año 2005", indicaron desde el área de comunicaciones. Por esto, se realizó la derivación de los antecedentes del caso al Tribunal del Crimen competente (34° Juzgado del Crimen de Santiago), donde permanece alojada la causa.

“Me quiero sacar esto”

Susan vivió sus últimos días de existencia en la casa de su madre, Lidia Pérez, en Conchalí. Allí compartía techo también con dos hermanas, su pareja y su pequeño hijo de 11 años, quien tiene síndrome de Asperger. Si bien en las últimas semanas y el mismo día de su deceso aparentaba estar tranquila, por dentro cargaba una profunda pena sumada a años de depresión, de atentados contra su vida en varias ocasiones y un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad.

Aquello queda en evidencia en un audio que la propia Susan envió a un amigo hace algunos meses (noviembre de 2019), donde se refiere a la ocasión en que viajó hasta La Ligua para pegar afiches con la cara de su presunto violador en las calles de la ciudad. Con esa acción quería que su primo sintiera vergüenza, “y lo que es sentirse sucio, sentirte culpable”. “Puede decir la hue... que quiera decir él, pero el daño cu... que hizo él nunca lo va a poder remediar, el daño que me hizo a mí. Yo no puedo ser una persona normal, o sea, ayer terminé en la urgencia y me terminan pinchando todo el tiempo. Soy química dependiente, sin mis medicamentos no soy nada (...) Esto lo hago por mí, porque yo me quiero sacar esto, pero para eso necesito que él sienta la misma vergüenza que sentí yo todos estos años”, añadió en el registro compartido a La Estrella por la familia.

Después de que el año pasado contó a su familia los episodios de violación y abuso que se habrían iniciado cuando ella tenía alrededor de seis años, la joven también volcó sus testimonios a través de su perfil de Facebook, donde se autodenominaba Susan LaLoca.

Según señala su hermana Kimberly, aquellos ataques habrían ocurrido mientras el hombre vivía en la casa de ellas en Conchalí, hasta donde llegó a vivir desde La Ligua para estudiar en la educación superior. De acuerdo a lo que relata, también habría realizado tocaciones indebidas a ella misma y su hermana menor, Javiera. De hecho los presunto abusos hacia su persona fueron denunciados por ella cuando Susan interpuso su denuncia en julio de 2019.

A pocos días de haber sepultado a Susan, Lidia Pérez, junto a sus hijas Kimberly y Javiera, siguen viviendo en la misma casa donde la joven tomó la de decisión de acabar con su vida tras salir al patio alrededor de la una de la madrugada del pasado viernes para “fumar mi último pucho”, como dijo ella misma según su progenitora.

Lo que no sabían era que, literalmente, no habría otro más. Minutos más tarde, según relata la madre, “Dieguito (el hijo de Susan) de repente se da cuenta que se había demorado mucho. Dijo ‘¿qué le pasará a mi mamá que se demora tanto?’ y él salió al patio y la vio cómo estaba (...) Él la empezó a mover y le decía ‘mamá, mamá, ¿qué pasa, mamá?’“. Hoy como familia y en medio del dolor, también se esfuerzan para contener al pequeño.

La Estrella intentó contactar al acusado a través de su círculo cercano, pero no fue posible.
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