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Quillota: refugio de perritos vive un segundo aire en Boco

Francisca Moya Mieville

Hoy está a cargo de la ONG“Huellitas de Boco”, que busca el apoyo de la comunidad para remodelar el lugar y dar mejores condiciones a las mascotas. Adopciones han aumentado gracias a campañas digitales.

“Huellitas de Boco” se llama la ONG que por estos días está a cargo del refugio de animales ubicado en el sector de El Boco, camino a El Edén. El espacio, que antes administraba la Sociedad Protectora de Animales San Francisco de Asís, tiene aproximadamente 55 canes de todas las edades, que conllevan un gran gasto monetario. Es por ello que desde la ONG decidieron hacer una rifa que ya lleva dos semanas, mas esta vez es virtual debido al COVID-19.

En la iniciativa participan emprendedores locales, quienes donaron 47 premios Hay desde elementos para jardinería hasta repostería. El número tiene un valor de 500 pesos. Para comprarlo se debe hacer una transferencia a la cuenta de la organización y enviar un comprobante junto a un teléfono de contacto al correo del refugio. Ese mismo día ellos envían un mail al concursante asignándole un número. También se puede comprar una rifa completa que equivale a 20 folios.

El correo del refugio se encuentra en su Instagram y Facebook con el nombre “Huellitas de Boco”. También son vendedores oficiales ocho de los diez integrantes de la organización, a quienes se puede acudir en caso de dudas. El sorteo se realizará a través de sus redes sociales el 9 de octubre y los números se venderán ilimitadamente.

Mejoras

Con lo recaudado esperan cubrir sus principales gastos. Natalia Hernández, una de las líderes de la ONG, comenta que la primera necesidad es la alimentación, mensualmente usan 45 sacos de comida de 20 kilos. La municipalidad de La Cruz les regala 15 sacos cada mes, el resto lo completan con donaciones.

Tienen convenio con “Bodega Condell” y “El Granero”;en estos lugares la gente puede pagar por alimento para perros y los trabajadores del refugio lo van a buscar. Esta modalidad se ha usado sobre todo en este periodo de pandemia.

Otro de sus mayores gastos son las emergencias veterinarias tanto de canes recién llegados como los que ya vivían ahí. Natalia Hernández cuenta que siempre hay alguna porque tienen muchos canes senior, es decir, mayores de siete años, por lo que comienzan a tener diferentes problemas a la visión, tumores, entre otros. Por otro lado, los cachorros también son de idas frecuentes al veterinario, ya que requieren vacunas y ser desparasitados.

El refugio existe hace más de 20 años, pero fue luego de una visita de algunos de los integrantes de esta ONG que decidieron hacerse cargo, lo que pudieron concretar en abril de este año.

Natalia Hernández agrega un último gran costo que es el de infraestructura. El refugio cuenta con 32 caniles, pero las instalaciones son muy antiguas y están estropeadas. Las reparan constantemente, pero cuenta que para terminar con todos los arreglos quieren construir desde cero. Para ello también están postulando a un proyecto que les otorgue los recursos para renovar.

Adopciones

Todos sus perritos están en adopción. Cuentan que les ha ido muy bien en esto pese al escenario actual. Previo a la pandemia alcanzaron a realizar dos jornadas; luego, frente a la imposibilidad de salir, se dieron cuenta de que era necesario reforzar las redes sociales. Un fotógrafo se ofreció a retratar a los animales y las imágenes se subieron a sus cuentas.

Existe la posibilidad de apadrinar. Esta consiste en hacerse cargo de un can, costear sus tratamientos y alimento e incluso ir a verlo o sacarlo a pasear. Desde el refugio comentan que es habitual entre quienes quieren una mascota, pero no cuentan con suficiente espacio o tiempo.

Dos personas están a cargo de las redes sociales, quienes las actualizan diariamente subiendo contenido de los perros y de videos que llegan desde sus nuevos hogares.

Para adoptar es necesario cumplir con ciertos requisitos mínimos: tener espacio para el animal, una situación económica que permita su mantención y que no sea regalado. Para cerciorarse de esta última condición, desde el refugio hacen un seguimiento de la nueva familia con llamadas telefónicas y mensajes a los nuevos dueños.
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