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Denuncian que perrita fue asesinada y quemada con ácido en La Ligua

Mirian Mondaca Herrera / La Estrella Quillota-Petorca

La macabra acción fue realizada en Valle Hermoso, en contra de Luna, que era una mascota de apoyo en la terapia de un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

A escondidas: así tiene que hacer todo el proceso legal Tania Pizarro, madre de un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA), cuya perrita fue asesinada y por lo cual puso una denuncia ante la Policía de Investigaciones (PDI). Esta madre, que vive en el sector de Valle Hermoso, en la comuna de La Ligua, no quiere que su retoño de seis años se entere de la muerte de la mascota, ya que prefiere evitarle el dolor debido a que también el can era un apoyo fundamental en la terapia que el menor de edad sigue.

Para ser sinceros, enterarse de la forma en la que murió la perrita de solo seis meses es impactante para cualquiera. Como era habitual cada día, el 5 de octubre Tania abrió la puerta del canil de Luna para que saliera a jugar en el patio con sus hijos de seis y cuatro años.

En ese instante el can salió del domicilio para dirigirse a un pasaje cercano y jugar con otros perros. No obstante, nunca regresó.

Aguardaron un poco, ya que -cuenta la mujer- "yo en este momento me encuentro con un embarazo un poco complicado, estoy con riesgo de aborto y, por ende, no subí de inmediato, porque es cerro. Esperé y no llegó ese día. Al otro día comenzamos la búsqueda y un vecino nos menciona que en el pasaje donde Luna no apareció más, un tipo pasó y como que le hizo juegos y se la llevó". De acuerdo a lo que habría señalado aquel testigo, un joven que se encontraba en un grupo consumiendo droga en las cercanías sería quien tomó a la mascota.

Búsqueda

La intensa búsqueda que la familia comenzó tras la sospechosa desaparición se extendió por prácticamente una semana, hasta que la noche del lunes 12 de octubre se encontró de frente con la imagen más macabra que haya visto.

Luego de recibir un aviso del mismo vecino, Tania se dirigió a un espacio abierto ubicado a unos tres paisajes de su domicilio, donde se deposita basura para que el camión recolector la tome. Allí encontró finalmente a Luna, pero de la forma que jamás habría querido: "Tenía en zonas pelaje y en zonas no. Le quedaba su manchita del lomo, las orejas y la punta de la cola también. No tenía pelaje y en la carita le faltaba piel. Estaba hinchada también", recuerda la mujer.

Al día siguiente, luego de que la perrita fuera examinada por una veterinaria, se enteró de que habría sido rociada con ácido. Esto, debido a las conclusiones de la profesional médica al observar el tipo de quemaduras. Lamentablemente (o afortunadamente, para evitar sentir más dolor por la pérdida), Tania no pudo conocer científicamente si Luna habría sido bañada con aquel compuesto químico antes o después de fallecer, "porque para eso tendríamos que haber hecho una necropsia, la cual ya no se podía hacer por el estado de descomposición que tenía".

A la luz de esto último y de que antes del hallazgo se registró la zona y el lugar donde después fue encontrada, se cree que la perrita habría sido asesinada el mismo día que desapareció y, después de mantener oculto el cuerpo por el lapso de una semana, fue llevada en estado de descomposición a la zona donde se acopia la basura.

"Llora todos los días"

Mientras espera que el curso de la investigación lleve a encontrar a el o los culpables de la muerte de Luna, Tania hace todo lo posible por alejar a sus hijos del dolor de esta pérdida, por lo que decidió no contarles sobre el deceso de la perrita. Así, silente, debe lidiar cada día con la tristeza de sus retoños, sobre todo de su niño con TEA, que "ahora está solo en la pieza, llora todos los días, pregunta que dónde está Luna, que quién la tiene, porque obviamente no sabe nada de lo que pasó".

Para su hijo, Luna era un apoyo importante en el manejo de la frustración. "Mi hijo es de alto funcionamiento, él habla, conversa, no hay problema de sociabilización, entonces en el tema de la frustración con las tareas, que ahora los niños igual están colapsados, era su apoyo (...) Lo mantenía más tranquilo, calmado", comenta la liguana.

Tras lo ocurrido, Tania está evaluando seriamente abandonar el sector y buscar arriendo de una vivienda en otro lugar. Así, podrá volver a tener una nueva perrita para sus hijos, sin el temor de que un hecho tan macabro como este se repita.
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