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[FOTOS] Cura de Quillota explica cuatro formas de dar la paz en las misas postpandemia

Juan Riquelme D. juan.riquelme@estrellavalpo.cl

Decretada la Fase 3, los templos pueden reabrir sus puertas para los feligreses. Eso sí, hay un protocolo que cumplir. Desde la parroquia de Los Desamparados, Felipe Lizama los detalla. Spoiler: hay que inscribirse.

Aunque aún no hay un día establecido, lo cierto es que el cura Felipe Lizama pretende abrir cuanto antes la Parroquia Nuestra Señora de Los Desamparados para realizar la primera eucaristía post pandemia de manera presencial.

El religioso afirma que "la iglesia nunca ha estado cerrada" y lo que debió juntar las puertas fue la estructura. "La iglesia hoy está más abierta que nunca", dice desde una de las bancas al interior del templo del sector Corvi, el que luce un nuevo ordenamiento de acuerdo a las nuevas exigencias.

El presbítero cuenta a La Estrella que, estando en Fase 3, podrán retomar las eucaristías presenciales, las que tendrán un aforo de 25 personas, incluyendo al cura que oficie la celebración y el equipo que se preocupará que todo funcione bien.

"Lo que cambia es que ahora el cura no podrá ser un llanero solitario, ahora para hacer la misa tendrá que tener un equipo de apoyo", cuenta Lizama.

Inscripción

Uno de los primeros cambios tiene que ver con la inscripción previa de las personas o familias que van a acudir a la celebración. "Vamos a dar prioridad a los parroquianos, tenemos el temor que gente de otras comunidades se inscriba en varios lados y falte la solidaridad, porque no todos van a poder venir a la primera misa o la semana", dice el cura.

Tras el chequeo de la asistencia, las personas deberán acercarse antes de la eucaristía donde serán recibidas por una comisión, la que comprobará su identidad, tomará la temperatura de los feligreses, les ofrecerá alcohol gel, desinfectará sus zapatos y les asignará una banca.

En ese lugar, permanecer durante toda la misa, algo trascendental para el control de la pandemia dice el cura.

"Para nosotros el número de la banca que tendrá cada persona es fundamental para la trazabilidad, no es como la micro que te cambias de asiento. Porque si tenemos un caso positivo, vamos a saber de inmediato quiénes estaban sentados cercanos a esa persona", cuenta Lizama.

Sobre las bancas, salvo que sean familias, deberán sentarse distanciados en la banca.

La ceremonia

Ya en el ritual mismo, el sacerdote advierte que la eucaristía deberá durar 40 minutos. Sobre las lecturas, Felipe Lizama contó que se buscará entre los asistentes a los lectores y "tomaremos todas las medidas para que no se tenga contacto con el libro o con el micrófono".

"Aspiramos a que la gente se mueva lo menos posible, y evitar esto que es irracional que cuando nos cruzamos con alguien lo abrazamos, lo tocamos", dice.

Sobre el saludo de la paz, este ahora será sustituido por un signo a distancia. En este punto, Lizama entregó cuatro recomendaciones (ver fotos): cercanía y distanciamiento; saludo de paz universal; saludo papal; y el guiño al ojo, similar al "1313" de los lolos, dice el cura quillotano.

Sobre la comunión, este será el único momento en que las personas podrán sacar uno de los elásticos de su mascarilla.

"Habrá dos posibilidades, la primera es que se haga una fila y se le entrega a la persona la comunión en su mano; y la segunda, que llevemos la comunión a su banca, pero siempre entregándosela en la mano. Antes de recibirla, le aplicaremos alcohol gel y ahí podrá recién sacarse un tirante de la mascarilla y recibir la comunión".

Las misas, una vez que se decrete su inicio, se realizará de martes a sábado a las 19:30 y domingo a las 11:00 y 19:30. "Nuestra meta es comenzar lo antes posible, pero no tenemos fecha. Queremos partir en la semana, para ver el rodaje con menos gente", dijo

Bautizos y matrimonios

La Fase 3 permite que este mismo aforo de 25 personas para otros sacramentos, como bautizos y matrimonios.

Eso sí, advierte el cura de la Corvi, pasarán días para que veamos este tipo de celebraciones, ya que están acompañadas de un proceso previo de preparación.

Una última exigencia tiene que ver con los adultos mayores. Los mayores de 75 años podrán asistir al templo, a cualquier actividad, solo si no tienen problemas asociados a enfermedades crónicas.
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