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Dos caminos para emprender

Mientras el establecimiento de una Pyme se asocia directamente a negocios más tradicionales, como un minimarket, las startups corresponden a iniciativas con fuerte base tecnológica y orientación a escalar rápidamente.

Pequeñas en relación a ingresos, al menos en un principio, y en tamaño. De ahí en adelante, Pymes y startups se alejan en términos de riesgos, modelo de negocio y fuentes de financiamiento, entre otros factores.

De acuerdo a Ángel Morales, director ejecutivo de UDD Ventures (Universidad del Desarrollo), la definición clásica de Pyme corresponde a un emprendimiento con menos de 200 trabajadores y ventas inferiores a las 100.000 unidades de fomento al año. Las startups, en tanto, suelen no generar mucho empleo y su tasa de crecimiento es de al menos 20% anual.

La diferencia más notable, es, en todo caso, su aporte en lo que se refiere al conocimiento de punta que entregan al mercado. “Las startups se caracterizan por tener un componente de innovación con riesgo desconocido, dado que se encuentran explorando un modelo de negocios repetible y escalable. Su objetivo final no es solo generar utilidades, sino que también innovar en procesos, productos y servicios a escala global”, asegura Morales.

Es así que una Pyme se entiende como un emprendimiento tradicional como un minimarket o un restaurant, sin que aporte –necesariamente- tecnología e innovación, de acuerdo a lo que explica Sebastián Díaz, CEO de Start-Up Chile. “Una startup se identifica como aquel emprendimiento de base tecnológica y con un grado de innovación que le permite escalar rápidamente, que puede ser desde una app para un celular, hasta la potencial cura para el cáncer”, comenta.

Asimismo, Díaz explica que el crecimiento de un emprendimiento tradicional se produce en forma lineal, a diferencia de una startup de base tecnológica, que es exponencial debido a que la tecnología faculta la rápida llegada a más mercados. “Por su alta escalabilidad, estudios han determinado que estos negocios generan empleo de forma desproporcionada. Por ejemplo, en EE.UU. el porcentaje de empresas de alto crecimiento alcanzan al 4% y generan cerca del 70% del nuevo empleo”, reseña.

EVOLUCIÓN Y DESAFÍOS

Ya sea que se inicie un negocio con fondos propios, con las líneas de Corfo o, con mayor frecuencia cada vez, con fondos de capital de riesgo o Family Office, para Morales en la actualidad hay dos grandes desafíos para la inversión. Explica que, por un lado, el tamaño del ticket (monto de la inversión privada) promedio en Chile entre USD$200.000 y USD$1MM no abunda, generando demoras en crecimiento de buenos emprendimientos al retardar el escalamiento.

“Por otro, aun no existe la experiencia necesaria para saber utilizar la inversión privada levantada sobre todo cuando hablamos de tickets superiores a USD$500.000. Esto tiene que ver con que nuestro ecosistema no tiene un gran flujo de casos de emprendimientos escalables y, por ende, experiencia y conocimiento en el manejo de altas sumas de inversión en etapa temprana”, asegura el director ejecutivo de UDD Ventures.

En el caso de las startups, Sebastián Díaz enfatiza que existen nichos de mercado que están creciendo rápido y probablemente marquen una diferenciación en los próximos años, como las Fintech (industria de las finanzas), Biotech y Healthcare (biotecnología y salud), Agtech (agricultura), entre otros.

“Cuando vemos los ránkings de innovación y emprendimiento, Chile es número uno en América Latina. Pese a ello, en los últimos años hemos experimentado una baja en algunos indicadores, donde destacan los bajos niveles de innovación, competitividad e internacionalización de empresas desde Chile”, indica el CEO de Start-Up Chile.

En el caso de las Pymes, asegura Díaz que el desafío es sumarlos a la revolución industrial 4.0, con una mayor producción a partir de la inyección tecnológica.

El director ejecutivo de Ventures UDD asegura, en este sentido, que la campaña Digitaliza tu Pyme de Corfo es muy importante, ya que el 74% de las empresas pequeñas que utilizan internet no realiza ventas o compras electrónicas, lo que se complejiza al considerar que más del 70% de las microempresas considera que su tamaño no justifica tener dispositivos digitales.

“El proceso de transformación digital alcanza a todas las organizaciones y el uso de recursos tecnológicos es vital para enfrentar las nuevas economías y formas de desarrollo. Estamos en una época de cambios donde todo está conectado y hay que aprovechar ese alineamiento de recursos para potenciar cada organización”, señala Morales.

PERFIL EMPRENDEDOR

El informe Radiografía del Emprendimiento en Chile 2018 de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech), indica que un 32,5% del ecosistema está compuesto por mujeres y un 67,5% está desarrollado por hombres. En relación a las motivaciones para iniciar un emprendimiento, un 77,4% de los emprendedores comenzaron su camino por una oportunidad, mientras que un 22,6% comenzó por necesidad.

“Por otra parte, según las cifras entregadas en el Global Entrepreneurship Monitor Chile 2018 (GEM), el porcentaje de creación de emprendimiento ha crecido casi en un 50% en los últimos 10 años. Esta cifra toma mucho sentido cuando se sabe que el 76% de la población adulta considera que el emprendimiento es una opción viable de carrera deseable, y el 43% de la población adulta no emprendedora declara tener intención de emprender en los próximos cinco años”, asegura Morales.

Respecto del tipo de negocios, el GEM indica que, en etapa inicial y establecida, entre el 37% y 47% se concentran en la industria mayorista o minorista (retail, hotelería, gastronomía). El segundo grupo entre el 19% y 21% representa a la manufactura y transporte. El tercero es el sector de finanzas, servicios profesionales y administrativos, entre un 13% y 19%, mientras el rubro de las TIC abarca un 1%.

“En promedio, los emprendedores nacientes tienen 39 años, los nuevos emprendedores tienen 40 años y los empresarios establecidos tienen 49 años”, reseña Morales de UDD Ventures.

Los datos de Start-Up Chile (emprendimientos de base tecnológica) son algo distintos: los emprendedores tienen en promedio 30 años, estudios universitarios y un 20% es mujer.

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