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Una herramienta para ajustarse a tiempo

En época de crisis, es imprescindible poner los problemas arriba de la mesa y evaluar, por ejemplo, reducir gastos innecesarios, además de renegociar con proveedores y clientes.

La planificación del presupuesto es una poderosa herramienta mediante la cual se definen tareas y acciones concretas para lograr los objetivos de la empresa.

Dentro de sus principales características, Nicolás Nardecchia, gerente corporativo de Acción Emprendedora, enfatiza que debe ser realista, esto es, debe reflejar los flujos probables y no los deseados. Además, debe ser simple, con pocas categorías, de modo que sea algo práctico y fácil de clasificar en sus gastos y llevar un control, al tiempo de permitir visualizar aquellos ítems que posibiliten ahorros o en los que se gasta de más.

Para Felipe Jara, director de Innovación y Emprendimiento de Inacap, existen presupuestos de ventas (ingresos) y de gastos (costos), independiente de lo cual lo primero es plantear objetivos concretos y que digan relación con las proyecciones de crecimiento de la economía o un sector particular, pues una empresa, más allá de su tamaño, siempre estará afectada por su entorno (cambios de precios, estrategia de la competencia, alza de dólar, precio de las bencinas, etc.).

“Esto puede parecer algo exagerado para una pequeña empresa, pero los precios de los insumos para producir un bien o servicio y los precios que podrá cobrar el próximo período son factores que incidirán en el resultado. Por ejemplo, en un presupuesto de gastos, si el transporte posee un peso relativo importante, por añadidura los valores del combustible (al alza o a la baja) se convierten en un dato muy relevante”, asegura.

ENFRENTAR LA CRISIS

Ante la posibilidad de que la planificación del presupuesto se altere, ya sea porque los gastos o ingresos difieren de lo que inicialmente se planeó, hay que observar primero los motivos. Según Nardecchia, se debe evaluar si se trata de una situación puntual o que probablemente se repetirá mes a mes.

Dada la crisis actual, el ejecutivo plantea que, si el negocio fue afectado de alguna manera, habría que cuantificar los daños e identificar aquellos importantes para el desarrollo normal del negocio y cuáles son urgentes y, de ser necesario, analizar varias alternativas de financiamiento. “Si su negocio no sufrió problemas, y tiene la posibilidad, es un buen momento para refinanciar algunos créditos de largo plazo dadas las bajas tasas de interés”, subraya el ejecutivo de Acción Emprendedora.

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