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María Elízabeth Gutiérrez, consejera regional: “(El dirigente) me dijo que tenía 7 días para irme y al otro día se incendia mi casa”

María Elízabeth Gutiérrez sacó la voz para contar “el lado b” de las reivindicaciones y reconstrucción de su casa desde los escombros luego de que el domingo un incendio arrasara con su vivienda ubicada en el Fundo Mariluán.

Decidida a sacar la voz por las víctimas, a contar “el lado b” de las reivindicaciones y a reconstruir su casa desde los escombros (herencia materna de la cual se hizo cargo hace dos décadas) se encuentra la consejera regional María Elízabeth Gutiérrez (RN), luego de que el domingo un incendio arrasara con su vivienda ubicada en el Fundo Mariluán, a 4 kilómetros de Collipulli.

El carácter de intencional del siniestro aún está siendo investigado por las autoridades, sin embargo la core, quien es funcionaria en la Gobernación de Malleco, no está dispuesta a que el hecho quede sin ser caratulado como un atentado, solo porque no habían lienzos.

De hecho, según detalla Gutiérrez, este lamentable episodio posee una larga historia de hostigamientos hacia su familia que se remontan al año 2014, en el marco de una reivindicación territorial de parte de la comunidad Segundo Guajardo y cuyo dirigente es Gustavo Panitru.

Fue él mismo, de acuerdo al relato de la core, quien el pasado sábado y en presencia de Carabineros, en el marco de un desalojo de su predio que ella misma había solicitado, quien “me amenazó diciéndome que tenía siete días para irme y resulta que al otro día, mientras voy a Angol, se quema la casa (...) Entonces no me digan que no fue intencional o me empiecen a preguntar los peritos si es que habían cables malos o mucho fuego”.

–¿Qué fue lo que pasó ese día durante la toma y posterior desalojo?

-Originalmente, el sábado a las 15 horas andaba harta gente. Habían llegado como 20 personas, eran dos camionetas, un furgón y una moto, pero con las horas muchos se fueron yendo, además yo le dije al dirigente que había pedido el desalojo. Pero resulta que antes de retirarse Carabineros me dijo que ellos (quedaban como cinco personas) querían conversar conmigo, inicialmente yo me había negado, pero al final accedí con Carabineros.

–¿En qué tenor fue esa conversación?

-Ellos le dijeron a Carabineros que querían conversar conmigo porque yo no había cumplido con algunos acuerdos. Me acerco y empiezan a decir que habían realizado una ocupación pacífica, entonces aquí hay que partir aclarando estos conceptos que ellos usan y que por lo demás venden mucho, ya que las víctimas no hemos sido capaces de establecer un contrapeso en esta materia. Nunca una ocupación a tu casa va ser pacífica, ellos dicen pacífica porque no te llegan golpeando, pero no hay nada más invasivo que alguien vaya a tu casa y se instale sin pedirte permiso.

–¿A qué acuerdos incumplidos se referían?

-No lo dijeron. Entonces yo empecé a hacer un poco de historia. Ellos llegaron aquí en 2014 diciéndome que este campo estaba en recuperación y en un principio yo les dije que no estaba dispuesta a vender.Sin embargo, dado el hostigamiento y su presencia constante durante ese año, incluso con amenazas que nunca denuncié, al final como grupo familiar decidimos vender, pensando que la Conadi funcionaba un poco más rápido. Hicimos todas las gestiones y los papeles que corresponden, de hecho ellos no tenían aplicabilidad y la tuvieron que sacar. Desde ese minuto mi voluntad estuvo siempre. Y mientras esperábamos ellos siguieron viniendo: a poner un rehue, a comerse un asado, a jugar un palín, a realizar un guillatún, todo esto de común acuerdo. Teníamos una relación de seres humanos que conversan y esa dinámica habrá durado unos dos años.

-Pero desde 2014 han pasado seis años. ¿Qué pasó con la venta?

-Pasó el tiempo y después ambas partes empezamos a preguntar y resulta que los papeles en la Conadi se habían perdido. Cuento corto: tuvimos que hacer todo de nuevo. Ya era el año 2018 y fueron a hacer la tasación del predio, dijeron la vamos a llamar, pero nunca llegamos a hablar, ni siquiera de un precio. Desde ahí en adelante fui extremadamente cuidadosa porque en marzo de 2018 comencé a trabajar en la Gobernación de Malleco, entonces, por probidad no correspondía que hiciera nada. (...) Al final, después de todos estos años, el domingo pasó lo que yo temía que ocurriría. Aquí no hay incumplimiento alguno, más encima yo les entregué siete hectáreas del campo, siembra que tengo que asumir y luego entregarles la cosecha porque te exigen diciendo que estas tierras son de ellos. Ni siquiera llenan los sacos, vienen y se los llevan en una camioneta. Entonces, aquí hay que contar los dos lados de esta historia para entender que nada de lo que ocurre es pacífico y no es porque sean mapuches, sería lo mismo si fueran alemanes. Por qué nosotros tenemos que hacernos cargo (...) las víctimas no hemos sido capaces de, entre comillas, vender todo esto así como lo hacen ellos.

-Después que relató toda esta historia, ¿qué le dijo el dirigente?

-Dijo que estaban aquí para hacer presión a la Conadi. Y yo le digo, pero usted cree que la Conadi se va a enterar que están aquí a las ocho de la tarde. Y después los interpelo porque no me habían pedido permiso, acto seguido y alzando las manos con un tono desafiante dijo: “¡Nos vamos! tiene siete días para irse del campo”. Se fueron y ahí le dije al capitán de Carabineros que esto para mí era una amenaza y que aquí va a ocurrir algo. Esto fue el sábado a las 20.30 de la tarde y antes de 24 horas se quema mi casa.
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