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Piden que el deporte sea derecho fundamental en la nueva constitución

Deportistas, entrenadores y dirigentes apoyan las movilizaciones y piden a los gobernantes que la actividad física sea considerada con la importancia que merece como vehículo de inclusión social.

Sueñan con el deporte incluido como derecho fundamental en la nueva Constitución que rija los destinos del país. Deportistas, dirigentes y entrenadores de diversas especialidades de Los Ríos (atletismo, básquetbol, fútbol, natación, remo y boxeo) están de acuerdo en una aspiración que los deportistas de alto rendimiento tienen desde hace poco más de seis años, que fue planteada durante el anterior gobierno y que cobra fuerza en el nuevo escenario social que vive el país.

La idea -señalan- es lograr que el Estado garantice de alguna manera que todos los chilenos tengan acceso al deporte y ven en una nueva Carta Magna, la puerta abierta para cumplir sus sueños. Plantean que “no alcanza” con la Ley del Deporte y que el financiamiento y desarrollo de la actividad física no puede depender de las prioridades del gobierno de turno.

La campeona latina de boxeo Daniela Asenjo; el entrenador, ex bogador y gerente técnico de la Federación Chilena de Remo, Cristian Gómez; el director de la Escuela de Educación Física de la UACh, Jorge Flández; el presidente de la Liga Deportiva Ucodeval, René Collilef; el capitán del equipo de básquetbol del Deportivo Valdivia y seleccionado nacional, Gerardo Isla , el entrenador de atletismo Juan Gajardo, el dirigente y entrenador de natación Alex Fuentes y el futbolista profesional de Deportes Valdivia, ex seleccionado nacional Sub-20 Dagoberto Currimilla, coinciden en que el deporte como expresión social, tiene sus propias demandas.

CON EL MOVIMIENTO

Algunos de ellos han sido parte activa del estallido social que vive el país y han marchado por las calles. Otros apoyan desde sus respectivas ocupaciones y coinciden en la pertinencia de las demandas sociales. “Son legítimas, es un movimiento que recoge las molestias, desilusiones y postergaciones que como ciudadanos hemos vivido todos en nuestro país, por mucho tiempo. Las comparto porque vivo muchas de las injusticias que tiene el sistema y creo que nuestros representantes tienen la obligación de hacer de Chile un país más justo. Como deportista profesional, también veo que existen desigualdades que se deben corregir”, señala de entrada Gerardo Isla. De paso, plantea la importancia de “diferencia todo eso de los desórdenes y destrucción, que sólo ensucian demandas sociales muy importantes”.

Desde su rincón, Daniela Asenjo señala estar 100% de acuerdo “con las demandas sociales que hoy exigimos como ciudadanos, pero también debemos ser conscientes de que muchos de los cambios serán a mediano o largo plazo” y que se debe priorizar temas como salud, pensiones, salarios y educación.

René Collilef, desde el fútbol de los barrios, asegura que se suma a las demandas sociales “porque creo que ha habido por mucho tiempo tanta desigualdad en todo aspecto y hoy la sociedad entera pide un gran cambio, para que nunca más pase lo que hemos vivido por tantos años”.

El profesor Jorge Flández se suma. Comparte las demandas y el movimiento ciudadano: “Este malestar profundo nos debe llevar como colectivo a realizarnos preguntas de fondo como también, a una autocrítica y de esta manera, hacer los cambios que el diagnóstico nos venía advirtiendo desde hace mucho tiempo y poner sobre las diferencias, el bien común, teniendo presente el respeto cívico mutuo”.

Juan Gajardo manifiesta que es el momento y el día de luchar “por un mejor pasar en cada área. En el deporte, es la hora de sacar la voz por nuestros representantes, que muchas veces se están formando sin las condiciones mínimas de infraestructura (pista, lugar para desarrollar trabajos físicos) e implementación, en función a nuestros logros deportivos que como región, son de un gran nivel técnico y también con una masa crítica de personas bastante grande”.

También comparte las demandas Alex Fuentes, quien asume que “Chile vive en una tremenda desigualdad: personas con sueldos y jubilaciones bajas, sin acceso a buenos programas de salud” y asegura que aquello se refleja en el deporte: “Es importante velar por las demandas sociales, pero también debemos abrir un espacio para que aquellas personas que se consagran en el deporte puedan vivir con dignidad y no con la caridad de algún benefactor mientras están en lo más alto de sus carreras. Perdemos deportistas y entrenadores por la falta de recursos. Hay quienes ven truncadas sus carreras por falta de fuentes de financiamiento o programas de estudios con becas deportivas, para dedicarse de manera exclusiva al deporte. Hay deportistas retirados que no tienen acceso a pensiones dignas o a salud”.

Cristian Gómez agrega: “La indignación de la gente alcanzó un límite, se cansó de tantos abusos y salió a manifestarse, pero es lamentable ver cómo los grupos vandálicos que se han aprovechado de este movimiento, han destruido nuestra linda ciudad. Eso da mucha pena”. Y en esta misma línea, Dagoberto Currimilla indica que comparte las demandas sociales, “pero no comparto la violencia, ni los destrozos”.

EN LA CONSTITUCIÓN

La eventual incorporación del deporte como un derecho constitucional concita apoyo. Jorge Flández es claro al respecto: “Si el deporte y la actividad física es un derecho constitucional, el Estado debe otorgar y promover ese derecho, transformar las estructuras y construir Políticas de Estado y no de Gobierno, para luego dotarlo de estrategias y programas sustentables en el tiempo, con una visión de mediano y largo plazo que sea acompañada con el respectivo financiamiento estatal. Lo anterior, a través de liderazgos transformacionales, inspirados en el compromiso, el mejoramiento continuo y no en el papel y la burocracia”.

Para Alex Fuentes es el momento de aprovechar una nueva Constitución “porque si se consagra como un derecho fundamental de las personas, el Estado inmediatamente estará obligado a desarrollar este derecho” y en esa instancia “se va a fortalecer toda la discusión que pueda ser legislativa en torno a este derecho, ya que hoy no se entiende como una obligación del Estado”. Y agrega que si esta aspiración pareciera “ser algo irracional o ilógico, hay experiencias de constituciones que consagran el derecho al deporte y la recreación en Colombia, Brasil y Cuba”, entendiendo la actividad deportiva como un vehículo para la inclusión social de las personas más vulnerables.

René Collilef agrega que “si hoy estamos matando al deporte, ya que cada vez son menos los espacios donde practicarlo porque las prioridades son otras, es fundamental que dentro de la nueva constitución se le dé el espacio y exista el derecho a su práctica, por una vida sana”.

Juan Gajardo no tiene dudas: “El deporte debe ser un derecho fundamental, una instancia de desarrollo integral de cada persona y debe ser potenciado desde la niñez, no limitado a través de la supresión de las clases regulares de educación física”.

Con su experiencia nacional e internacional, Daniela Asenjo también está de acuerdo con el deporte como un derecho para todos, porque “la actividad física en general (recreativa, formativa o competitiva) sólo entrega beneficios. El deporte realza las habilidades personales, entregando bienestar y valores a quiénes lo insertan dentro de su vida” y agrega que “a nivel país, contribuye al crecimiento económico y social, disminuyendo significativamente las enfermedades y por lo tanto, se traduce en mejoras en la salud pública. A nivel social, nos entrega conocimientos y herramientas para el trabajo en equipo, fortaleciendo a diversos grupos, clubes y/o comunidades”.

A su vez, Cristian Gómez no tiene dudas en señalar que “el deporte es un derecho fundamental en muchas constituciones latinoamericanas y europeas. Por lo tanto, es relevante incorporarlo como un derecho también en nuestra constitución, por los múltiples beneficios que significa para los países. La evidencia científica de los beneficios de la práctica del deporte y su impacto en la salud individual y colectiva de la población es incuestionable.

El deporte está reconocido en la Carta Internacional de la Unesco, la cual proclama el desarrollo de la educación física y el deporte al servicio del progreso humano y estimula a los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales competentes, los educadores, las familias y los propios individuos a inspirarse en ella, difundirla y ponerla en práctica”. Y agrega que “la Unesco recomienda en el artículo 1º de dicha carta que “la práctica de la educación física y el deporte es un derecho fundamental para todos. Y en esta carta se basan todos los países desarrollados. El deporte es un derecho, debe ser incorporado en una futura constitución y el Estado debe asumir el papel de garante, de promotor eficaz de este derecho”.

Dagoberto Currimilla se suma al deseo de un reconocimiento especial hacia la actividad deportiva en la futura constitución. “El deporte, la educación y la salud no son temas tan lejanos. Muy por el contrario: van de la mano y se complementan de muy buena manera cuando se practican consecuentemente. El deporte debe estar incorporado desde muy temprana edad dentro de la educación”.

En esta instancia, Gerardo Isla tiene algunas diferencias y explica que en su opinión, “el derecho al deporte no necesita estar dentro de los derechos fundamentales, como para que la práctica deportiva y la recreación en la actividad física sean un pilar fundamental en la formación de nuestros niños, porque según la actual constitución los derechos fundamentales están catalogados como de primera necesidad (derecho a la vida, salud, educación, etc.). Y agrega desde su óptica que “los derechos fundamentales de educación y salud deben considerar el deporte y la cultura como ejes importantes, porque de esa manera se pueden generar los lineamientos necesarios para definir de buena manera los roles que tienen en nuestro país tres ministerios importantes, como lo son Salud, Educación y Deporte, que justamente en temas deportivos se superponen y no definen objetivos paralelos y complementarios. Eso no quita, que el deporte sea un derecho de suma importancia, que requiere ser reformado y reconocido por la legislación”.
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