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Publican libro con relatos de internos del CET de Gendarmería

“Ventana hacia la calle” consta de 40 páginas con 30 poemas y trabajos visuales hechos por usuarios del Centro de Educación y Trabajo en Valdivia. La iniciativa se enmarca en un proyecto de escritura, artes plásticas y diseño gráfico .

V entana hacia la calle” se denomina el libro de poesía desarrollado por personas internas del Centro de Educación y Trabajo (CET) de Valdivia, unidad penal de Gendarmería de Los Ríos que pertenece al sistema semi abierto. La obra será presentada este martes, con asistencia de representantes de las instituciones y de los participantes, que son hombres y mujeres cuyas edades van entre los 20 y los 60 años.

El texto consta de 40 páginas con 30 poemas y trabajos visuales desarrollados por veinte usuarios del CET junto a los profesores que impartieron los talleres: Francisco Vargas Huaiquimilla, escritor y artista visual de Valdivia, quién les enseñó sobre escritura creativa; Silvia Cañulef, orientadora familiar y arteterapeuta, quien abordó temáticas relacionadas con esta disciplina; y Walter Castillo Navarrete, diseñador gráfico, a cargo del módulo sobre herramientas gráficas.

La iniciativa se enmarca en el Proyecto Cultural de Escritura, Artes Plástica y Edición Gráfica para personas internas que se realiza en esta unidad, y que es ejecutado por la ONG Proyecto Simbiosis, en el marco de un convenio de colaboración con Gendarmería de Los Ríos.

Su financiamiento proviene de la subvención a iniciativas culturales del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR).

PROCESO

Al respecto, Sergio Pedemonte, piscólogo, coordinador del proyecto y socio fundador de la ONG Proyecto Simbiosis, explicó que la edición del libro se enmarca en un proyecto que duró cinco meses, partiendo en octubre del año pasado.

“El libro es una compilación del trabajo realizado durante ese tiempo. El proceso de trabajo se dividió en tres módulos, permitiendo la publicación y una exposición itinerante que, mediante lienzos, 20 rollers, exhibe lo escrito en las hojas de las obras”, dijo.

Explicó que la ONG viene trabajando con el CET mediante un convenio de colaboración con Gendarmería de Los Ríos que partió el 2018. “Realizamos en ese tiempo, pequeñas iniciativas, como trabajo corporal, sesiones que ayuden al autoconocimiento, así como talleres sobre la prevención de adicciones. Este es el primer proyecto más grande”.

esperanzas

Pamela Garrido, asistente social y jefa técnica del CET de Valdivia, explicó que “ la ONG nos hizo un diagnóstico para determinar en cuáles áreas podía colaborar. Así fue que analizando nos dimos cuenta que era lo relacionado con el uso del tiempo libre, las actividades artísticas culturales”.

En ese contexto -dijo- ven con gran expectativa la materialización del libro.

“Ello porque da a conocer una parte de la historia de los usuarios que la gente poco conoce. Las personas, en general, tienden a estigmatizar mucho a aquellas que están cumpliendo una condena, pero los internos tienen toda una vida hacia atrás. Y gran parte de sus trabajos, de lo que ellos cuentan en el libro, tiene que ver con sus propias historias”.

Comentó que es “muy satisfactorio ver cómo ellos, nuestros pueden ir expresándose sin miedos, vergüenzas, y abordar cosas que llevan desde hace tanto tiempo guardadas. Así como tener la posibilidad de darlo a conocer. Por eso esta actividad es algo muy especial”.

VALORAN EJECUCIÓN DEL PROYECTO

Mauricio Salgado, usuario del CET, destacó poder participar en la iniciativa ejecutada por la ONG. “Fue muy bueno, entretenido, porque uno se olvida dónde está y toma otra actitud. Ve otras cosas. Yo escribí varios poemas”, comentó. Asimismo, señaló que él fue parte de los tres módulos que se desarrollaron con el proyecto, de escritura, arte y diseño gráfico. “Participé en el taller de arte, hice dibujos, pintamos, hicimos colgantes, trabajamos en greda, y también realicé una ventana en madera y que estaba apoyada a un tronco. Era de 20 por 20 centímetros”, recordó con entusiasmo.

ESCRITURA CREATIVA

El primer taller que realizaron fue de escritura creativa. Durante las sesiones se analizaron textos de diversos autores de distintas disciplinas como poesía, narrativa, visualidad. El objetivo fue entregar a los usuarios internos herramientas y técnicas de lectura, así como de escritura y expresión oral.

Además, en cada sesión, se abordaron diversos contenidos tales como ejercicios de creatividad y desbloqueo, reconstrucción biográfica y ejercicios de artes visuales, musicalidad en la escritura, rima, procesos de re-descubrimientos de voz autoral, memoria, figuras literarias, edición y corrección de textos. Además, durante las clases se analizaron también textos de poesía de autores regionales, nacionales e internacionales, con una orientación en la lectura y análisis de escritores con enfoque de género y resiliencia. Fue así que cada alumno fue capaz de crear un poema propio, como colectivo, un texto narrativo y un trabajo visual.

Al respecto, el artista Francisco Vargas, tallerista a cargo, explicó que “se abordaron temáticas como la expresión a través de la escritura, desde una idea biográfica, así como desde lo personal, para ir explorando lo que nuestra historia pueda entregar. También técnicas de escritura, lecturas de texto, y ejercicios que ayudaban a soltar la mano, para que los chicos se dedicaran a expresar a través de la palabra lo que tenían guardado”.

A lo que agregó que “en específico trabajé la poesía, aunque estuvimos hablando de otras materias. Los alumnos respondieron muy bien y generaron una forma de abrirse a la experiencia la cual fue muy gratificante. Ellos se abrieron a escribir y expresarse, y a trabajar de manera colectiva, y por eso el libro es un proceso colectivo, y todos los textos están juntos y compuesto a través de la escritura de todos”.

En cuanto a los temas que se trabajaron en los talleres, destacó el de la relación con el espacio y como el cuerpo.

“Una forma poética de ver el mundo a través de las ventanas, puertas, lugares donde uno entra y sale, y las que en su situación están también de alguna forma privada, y que a través de la palabra también se pueden abrir esos espacios. Como el cuerpo y la palabra se relaciona con la arquitectura con la que ellos están viviendo”.

Por lo tanto, añade Vargas, que “si bien el cuerpo no puede estar fuera, sí sus textos, sus ideas, la forma en la que estaban filosofando y creando nuevos mundos”.

ARTETERAPIA

El segundo módulo fue de arteterapia, dictado por la tallerista Silvia Cañulef.

El objetivo -explica- fue contribuir y enriquecer el proceso creativo, de expresión literaria de los y las participantes, a través de ilustraciones obtenidas con diversas técnicas y materiales.

La estrategia consistió en la utilización de las artes plásticas, como vía de expresión subjetiva del mundo interior de los participantes, como de su contexto sociocultural, experimentando y produciendo material concreto, ya sea dibujo, pintura, escultura, collage u otros.

Al respecto, Silvia Cañulef, comentó que “me tocó realizar la ilustración de la creación de esta obra literaria pero de la perspectiva de la arte terapia. Una ilustración que es distinta, y que constituye otra forma de expresión más allá de lo que pudieron escribir. El taller tuvo una duración de 16 horas cronológicas. Principalmente la idea era poder ser un puente, un facilitador para comunicar lo escrito a través del arte.

“Nosotros pusimos a disposición una cantidad de materiales bastante importante del tipo profesional, de alta calidad, y donde ellos pudieran explorar exitosamente, y no quedar frustrados en el camino dado que los materiales no se lo permitían. Así pudieron explorar con sus manos y con diferentes materiales, pudiendo recortar, modelar, pegar dibujar, martillar en algunas ocasiones, texturar, y de esta manera no había que ser experto para poder desarrollar una obra. Estuvo orientado a explorar los materiales y desde ahí fluir desde lo que habían escrito”.

Añadió que así empezaron a surgir emociones, la risa, las frustraciones, evocaron diferentes momentos de la vida, principalmente la infancia. “Ellos volvían a ser niños a través de esta exploración del material. Lo mencionaron en muchas oportunidades”.

Agregó que “la idea era complementar los nuevos lenguajes que ellos iban descubriendo con los materiales. Lo que no se pudo escribir ellos lo materializaban a través de sus manos y creatividad”.

HERRAMIENTAS GRÁFICAS

Por último, se efectuó el taller de herramientas gráficas, a cargo de Walter Castillo Navarrete, diseñador Gráfico.

La actividad consistió en transcribir la obra ejecutada en el taller de escritura, utilizando editor de texto (office). Para esto se usaron computadores disponibles en la biblioteca del CET, diseñándose todos los elementos, como la portada, el cuerpo y contraportada e imprimiéndose para luego compaginar y encuadernar de forma manual.

Al respecto, Walter Castillo comentó que “el módulo consistió en recopilar el trabajo que los usuarios hicieron en el taller de escritura y en el de arte terapia, a través de los cuales mediante muchos ejercicios lograron generar una obra plástica que complementó la escritura y se diagramó un libro”.

El diseñador explicó que “yo tomé esa información y la armamos , compaginamos.Esto lo hicimos en conjunto con las personas internas, a través de ejercicios simples, con los programas que están disponibles en la unidad. Así generamos una posibilidad para que ellos pudieran incorporar ciertas herramientas muy simples para poder desarrollar esta publicación”.

Mediante la ejecución del módulo -dijo- “se logró dar el espacio para que los internos tuvieran un acercamiento, más familiarización con los medios ofimáticos y los programas clásicos”.

“Hubo sin querer un proceso de alfabetización digital. Hay muchos internos que no se manejan con las redes sociales o los medios telemáticos. Por ejemplo, para poder coordinarnos hicimos un grupo de Facebook y por ahí mandábamos los links para las clases por videoconferencia, y algunos iban publicando sus trabajos, sus opiniones, dándose una dinámica bien bonita al interior del grupo”, concluyó.

SESIONES A DISTANCIA, A CAUSA DE LA PANDEMIA

Respecto al trabajo realizado en pandemia producto del covid-19, Pamela Garrido, asistente social y jefa técnica de CET, señaló que al inicio fue un poco complejo, ya que “era nuevo para nosotros trabajar así. Tratamos de modificar en forma rápida el funcionamiento para ir adaptándonos. Lo bueno es que siempre la comunicación fue muy buena y directa con los monitores integrantes de la ONG.

Nos comunicábamos bastante seguido y ellos nos iban dando la información para colaborarles, porque hicieron gran parte de las clases en forma virtual. Nosotros hacíamos un acompañamiento”.

“A pesar de todas las dificultades, los profesores pudieron entregar la información y los usuarios terminar su trabajo de una buena manera”, aseguró Garrido.

Por su parte Sergio Pedemonte, agregó que fue un desafío realizar este taller en pandemia. “Lo más duro fueron las dificultades que se generaron, porque el proyecto fue diseñado antes de las restricciones de la autoridad sanitaria.

Y tuvimos que ir adaptándonos, generando espacios para desarrollar las sesiones de manera online ya que no se podía hacer el mismo trabajo que el que estaba diseñado para manera presencial. Utilizamos el formato de videollamadas, videoconferencias. Tuvimos clases por video llamada mediante el google meet y realizamos clases presenciales cuando se podía.

Además, los participantes utilizaban sus teléfonos para contactarse con los profesores directamente”.

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