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Preocupación a nivel local por petición de receta médica para anticonceptivos

El ISP ofició a las farmacias para que flexibilicen su compra. Profesionales de la salud dicen que se debe asegurar que las mujeres puedan acceder a sus tratamientos en pandemia.

Durante el fin de semana comenzaron a viralizarse diversas historias a través de redes sociales en las que usuarias de pastillas anticonceptivas de todo el país indicaban que al tratar de comprarlas en las farmacias -en línea y en algunas ocasiones de manera presencial- les estaban solicitando presentar receta médica actualizada.

Esta exigencia preocupó tanto a quienes usan este método, como a matronas y ginecólogas, especialmente por la crisis sanitaria que vive el país y sus efectos a la hora de acceder a algunos servicios. Ayer, el Instituto de Salud Pública (ISP) ofició a las farmacias para que aquellas que están autorizadas para la venta de anticonceptivos flexibilicen su adquisición. Es decir, no estarán obligados a exigir receta. Indicaron que esto “no implica cambio de las condiciones de venta”, pero que “dada la necesidad inmediata de facilitar el acceso a estos tratamientos en tiempos de pandemia, el ISP entregará la facultad al químico farmacéutico de cada establecimiento de no exigir la receta en el caso de los anticonceptivos”. Sin embargo, la preocupación continúa.

Medida antigua

La presidenta del Colegio de Matronas de Los Ríos, Johanna Poblete, indicó que esta medida no es nueva. Se trata de un reglamento de farmacia que data del año 1984, basado en el Código Sanitario, que es incluso anterior. “La disposición legal siempre ha existido. El problema se produce ahora con la puesta en marcha de la fiscalización de la venta en farmacia privada en un contexto de catástrofe producida por la pandemia”, dijo.

Poblete explicó que “desde el Colegio de Matronas y Matrones de Chile debemos aclarar que los anticonceptivos, por ley, se deben vender con receta extendida por un médico o una matrona dado que son fármacos. No todos son iguales y no todos sirven para todos los perfiles biológicos de las mujeres. Por lo tanto, la automedicación puede producir daño. Pero creemos que el ISP, que es un organismo fiscalizador, solicite la exigencia establecida en la ley a la farmacia privada en plena pandemia y sin proveer condiciones para hacerla exigible, es un atentado ya que vulnera el derecho a la salud sexual, reproductiva y a regular la fertilidad, que es importante en situación de catástrofe”.

¿Qué sería lo óptimo? La dirigenta del gremio expresó que debería “existir flexibilidad por parte de la autoridad de dar cumplimiento a estas disposiciones legales que si no se aplicaron antes, no se ve la necesidad de fiscalizar y exigir ahora”. Y acotó que durante las situaciones de catástrofe se tienden a invisibilizar las necesidades de salud sexual y reproductiva de la población. Lo que no debe ocurrir porque “embarazarse sin desearlo o perder un embarazo por no tener acceso oportuno a una atención de urgencia tienen un efecto que trasciende y puede cambiar la vida de una mujer”.

Apoyo gratuito

Quienes rápidamente notaron el problema y la ansiedad que generó la solicitud de la receta en las mujeres fueron las integrantes de la agrupación valdiviana Matronas Australes. Jessica Barría, María Ignacia Valenzuela y Leyla Velásquez crearon en abril del año pasado el Instagram @matronasaustrales, destinado a entregar información sobre salud reproductiva con enfoque de género y derechos y actualmente tienen más de mil seguidores. “Al final los funcionarios en salud hemos tenido que adaptarnos a las nuevas tecnologías para brindar el servicio que las personas necesitan”, explicó Jessica Barría.

Y relató que a través de su Instagram varias usuarias les indicaron que les estaban pidiendo recetas, por lo mismo comenzaron a ofrecer apoyo gratuito para extendérselas a quienes las necesitaran. “Publicamos que las personas que requieren actualizar su receta médica y no pueden tener acceso a un control de salud pronto se comunicaran con nosotros, nos mandaran sus datos y evaluaríamos su situación”, contó. Hasta ayer en la mañana había recibido más de 120 consultas.

“Eran de personas que han ido a las farmacias y les han pedido la receta, como también de personas que se están adelantando a la situación”, agregó. A través de Instagram se comunican y les hacen una entrevista para conocer sus antecedentes de salud, si tienen una enfermedad y cómo les ha ido con el método. Si no existen problemas se les extiende la receta y se envía por correo, vía PDF y firmada. Ellas adquieren el compromiso de tener un control de salud por lo menos una vez al año, con una matrona o ginecólogo.

“El tema es que encontramos grave que en plena pandemia, en un momento en que no hemos mejorado en nada la situación de salud, veamos más limitaciones para el acceso a métodos anticonceptivos. Esto claramente es una vulneración a los derechos sexuales y reproductivos de las personas que utilizan estos medicamentos. El riesgo que implica un embarazo no planificado para una persona es muy alto, incluso más grave que el efecto secundario que puede provocar un método conceptivos. Un embarazo no planificado le cambia la vida a las personas y no siempre para bien”, explicó.

Recordaron que para comprar anticonceptivos se pueden utilizar recetas emitidas desde los seis meses anteriores a la publicación de la alerta sanitaria, es decir, emitidas a partir de septiembre de 2019. Estas recetas tendrán validez hasta seis meses después del término de la alerta sanitaria.

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