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    “Los extraterrestres están en Valparaíso, caminan entre nosotros”

    Roka Valbuena

    Fue un referente de la crítica de cine en los noventa. Hoy se convirtió en un experto en extraterrestres y piensa que los marcianos están más cerca de lo que todos pensamos. De hecho, habla de una aparición extraterrenal en Viña del Mar y asegura, con aplomo, que los marcianos viven y caminan en el Puerto.

    El analista del cosmos, Juan Andrés Salfate, 42 años, tres hijos, emparejado, se quita un polerón que parece la capa del líder de los pokemones y pide tranquilidad: el llamado fin del mundo no es negativo. “No vendrá nada malo”, aclara y suelta un suspiro de sabio. El alivio es inmediato. El gurú de los matinales, un prestigioso experto en cosas, piensa que el mundo sufrirá cambios, pero sobrevivirá.

    -Igual vendrán inconvenientes -anuncia parco. Eso sí, Salfate levanta un brazo y aconseja mesura. No hay nada que temer.

    -¿Y por qué todos se interesan por el fin del mundo?

    -Es un tema de carácter milenarista que a todo el mundo interesa porque la gente aprendió a vivir con plazos, más que en el presente. Y obviamente estos temas se activan con cosas como el Calendario Maya- responde impávido. El gurú domina el tema. Ha leído libros desde niño, su afición es verídica, el cosmos le intriga.

    -¿Cómo pasa usted de ser un crítico de cine a un reputado comentarista de ovnis?

    -Cuando chico yo leía mucho y me interesaba el tema de las protecciones divinas y esas cosas. Más grande me liberé y me di cuenta que, en estos temas, el verdadero trabajo lo tiene que hacer uno. Y en eso estoy.

    Años atrás Salfate potenció la era del sofá en la televisión y, cómodamente sentado, criticó películas raras en horario prime. Ahora es otro hombre. Es un Salfate que dice cosas misteriosas como: “Estoy en el centro de una esfera y en todos los círculos está el Punto”. Y aquel que lo escuche se preguntará de qué estará hablando. El Salfate de antes hablaba de sangre, el de ahora habla de platillos voladores. Parecen dos Salfates en un mismo envase.

    -Igual, yo hago todo a la vez. Soy un renacentista moderno. El maestro chasquilla de las comunicaciones. Me gustan todas las cosas.

    -¿Y cuál es su esencia?

    -Yo soy yo. No hago diferencias. Es todo lo mismo.

    -¿Pero a dónde apuntan estas búsquedas?

    -Es que no son búsquedas. La búsqueda se acabó. Es disfrute, nomás. Yo, en realidad, no estoy en ninguna de esas cosas. No me vas a encontrar. Yo estoy en otra parte.

    -¿En qué parte está usted? ¿Dónde encontramos al Salfate cinéfilo?

    -No lo encontrarás. Tal vez lo encuentres en sus escritos, en sus opiniones. Pero yo no estoy allí.

    -¿Dónde está usted, señor?

    -Yo no estoy.

    -Pero está aquí…

    -No estoy…

    -Yo lo estoy viendo, señor.

    -Es que yo no estoy. Yo vivo. ¿Y dónde estoy yo? No sé, durmiendo la siesta, tomándome un café en la plaza, mirando para arriba. Ahí estoy yo.

    Y Salfate suspira otra vez y una onda paranormal anormal se apodera del lugar.

    Viña Freak

    Así como ocurre con los ovnis, dicen que las fuentes esotéricas de las que se nutre Salfate son objetos informativos no identificados. Unos dicen que toda su sabiduría la obtiene de Google. Pero a él no parece importarle.

    Salfate es el comodín del canal La Red. Diariamente, a cada rato, en matinales o en programas de noche, él opina de los marcianos. O uno enciende el televisor, sintoniza La Red, y se topa con el gurú contando una anécdota protagonizada por fantasmas.

    -Es que me han pasado cosas raras. De hecho, en Valparaíso me pasó una cosa rara.

    -¿Qué pasó?

    -Fui a un cementerio de allá con cuatro personas y una voz me habló.

    La voz, dice, llamaba a alguien. Y luego, cuando se retiraron del lugar, la voz le habló a otra voz invisible y dijo: “Mira, ahí se van”. A Salfate no le dio miedo, dado que él nunca teme.

    -Quizás usted tiene un poder especial, Salfate.

    -No sé si es una sensibilidad especial, pero la gente con que voy a este tipo de lugares se interesa que yo vaya. Cada vez que voy, es como que se asomaran todos los espíritus.

    -¿Se podría decir que Valparaíso es un centro de cultivo para los fenómenos paranormales?

    -Sí. Tiene que ver un poco con las tradiciones de las ciudades puertos. Todas ellas son interesantes en sí. Reciben gente de otros lados y se mezclan las historias. La ciudad, además, es moderna y antigua a la vez. Quedan vagos recuerdos del pasado unidos a sueños del futuro. Hay un choque de esferas importantes. Y sus cementerios son bravos.

    -¿Y es sólo Valparaíso u ocurren estas cosas en toda la región?

    -Bueno, en Viña también me pasó un fenómeno paranormal.

    -¿Qué pasó esta vez?

    -Yo estaba trabajando para el “Así Somos” de La Red. Estábamos grabando en un hotel y, antes de empezar, vimos una luz en el horizonte.

    -¿Eran… ellos?

    -Era una luz recta que terminaba en un círculo. Era como un signo de exclamación tendido de guata. Toda la gente estaba distraída mirando esa luz y no podíamos empezar a grabar. Entonces tuve que intervenir.

    Salfate se adelantó al resto y con valentía enfrentó a los presuntos extraterrestres. Les gritó: “¡Amigos, sé quiénes son. Pero tenemos que grabar un programa. Ahora vamos a hablar de ustedes, pero, por favor, váyanse un rato!”. En ese instante, recuerda Salfate, la luz, que era muy educada, desapareció.

    -Todos quedaron para adentro. Yo, en verdad, no pensé que me iban a hacer caso -dice con modestia.

    “Están aquí”

    Mirándolo a los ojos, con total seriedad y, a la vez, un notorio pánico, se le pregunta al analista del cosmos:

    -¿Hay extraterrestres entre nosotros?

    -Sí, maestro. Hay extraterrestres caminando entre nosotros. En ocasiones se pasean entre la multitud.

    -¿Están disfrazados de personas?

    -Sí. Pero no pasan tan piolas.

    -¿Cómo podemos detectar a los marcianos?

    -Hay que tener sensibilidad para notarlos. Pero ellos son raros. Uno los puede descubrir por los ojos. Son ojos raros. No miran de frente.

    -Uno creería que los extraterrestres miran fijo…

    -A veces miran fijo, sí. Y te sientes un poco desnudo. Te sientes menos.

    -¿Son superiores, Salfate?

    -Tienen un carácter más fuerte. Esto lo digo fehacientemente: tienen un buen sistema de vida y gran tecnología, pero no son superiores. Los humanos somos más imperfectos, sin embargo somos mejores.

    -¿Son altos? ¿Son como Terminator?

    -Cuando se disfrazan de personas van desde el metro sesenta al metro noventa. Ese es el rango. Algunos son como Terminator, pero otros son más ágiles. Padecen, eso sí, de inadaptabilidad social. Se sienten raros aquí.

    -¿Y por qué nos espían? ¿Qué quieren? Por favor, Salfate, dígales que nos dejen tranquilos…

    -Te diría que no nos espían. La mayoría está de paso, quizás la Tierra les llama la atención.

    -¿De qué planeta vienen?

    -Vienen de todos lados. Está lleno.

    Y Salfate dice que no son malos. Vienen en son de paz. Afortunadamente no vienen a conquistarnos. No quieren causar escándalos. Tienen un sistema digestivo muy diferente. Tienen órganos reproductores. Tienen emociones que controlan con súper poderes. E, incluso, algunos son personajes públicos.

    -No salen en la tele. Algunos extraterrestres han ejercido cargos políticos. Se dice que algunos descendientes de marcianos han sido presidentes de Estados Unidos.

    -¿También están en Valparaíso?

    -Los extraterrestres están en Valparaíso. Caminan entre nosotros. A veces ahí es como que te siguieran.

    Marcianólogo 24/7

    A Salfate la vida le cambió a los 30 años. Por esos días se hizo una regresión y su cerebro estalló ante una noticia. En otra vida él no fue militar, no fue cura, no fue faraón, ni azteca. En una lejana vida del pasado, Salfate fue una cosa sorprendente.

    En mi regresión yo descubrí que era parte de ellos.

    -¿Usted sería un extraterrestre?

    -Algo así. No quiero pensar en eso. Sólo sé que esa regresión me hizo entender muchas cosas de la vida. Cambié por completo.

    En su regresión se vio rodeado de marcianos gentiles de color gris que lo acogían con familiaridad. En su viaje de regreso, de vuelta a su forma humana, un viaje que juzga doloroso, Salfate comprendió que debía transmitir a los seres humanos lo que había aprendido.

    -Y eso le estoy explicando a los míos (humanos).

    -Entonces de ahí viene su don. Por eso habla tanto de estas cosas…

    -Probablemente.

    -Perdone, Salfate, sólo para asegurarme…¿Nunca le han dicho que está loco?

    -Nunca- dice el gurú y así todos nos quedamos tranquilos.
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